SE VENDE

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

BERLINETTA

 

Un morro tan largo que bajo el cabe toda la armada romana, un parabrisas curvado

y tumbado que exige velocidad, dos troneras laterales que mas que mostrar ocultan

al piloto, y unos músculos posteriores dispuestos a dar el salto. Esta línea es única,

significativa, memorable. Digna de una autentica…. Berlinetta.

,

De entrada su silueta muy clásica decepcionó. Los 250GT y Lusso habían casi agotado

ese estilo y en 1964 se llevaban mas las líneas bajas y rectilíneas con mucha superficie

acristalada. En cambio los ingenieros de Ferrari se mostraron mucho mas audaces que

los estilistas de Pininfarina, y el 275 GTB incluía sorprendentes novedades: suspensión

trasera (por fin) independiente, caja de cambios unida al diferencial (como en los Alfetta

¡de 1938!)... Gracias a esta astucia, el reparto de masas era casi ideal (solo 8 kilos mas

delante) y unido a su escasa distancia entre ejes (2,40 m, como el 250 “chasis corto”) le

confería un comportamiento ágil y perfectamente equilibrado que, junto a sus excelentes

prestaciones, entusiasmó a los que pudieron conducirlo.

 

CARACTERISTICAS 

Porque lo mas fascinante como en cualquier Ferrari es el motor, una enésima versión del

mítico “Colombo” que acompaña a la casa desde su origen: V12 a 60º de aleación ligera,

cigüeñal con 7 apoyos, un árbol de levas por bancada,... Para alcanzar 3,3 litros (3286 cc

exactamente) el diámetro del pistón sube a 77 mm, 4 mas que en el 3 litros y ya al limite,

porque la distancia entre cilindros es de solo ¡17mm!, con poco espacio para las camisas

y la circulación de agua  La relación de compresión es de 9,2:1 y alimentado por 3 Weber

doble cuerpo entrega 280 cv, pero con 6 podía llegar a los 300, como los fantásticos GTO

¡de competición!. De hecho para Enzo (a quien solo importaban las carreras) la misión del

GTB era responder a la escalada de potencia de los Cobra, Jaguar E “lightweight” y Aston

Martin “project” que, con cilindradas muy superiores, amenazaban ya la supremacía de los

250 en la categoría GT. Misión cumplida: victorias en la Targa Florio, Monza y Spa (dentro

de su categoría) y un tercer puesto ¡absoluto! en LeMans lo corroboran (1965 con Mairese

y Beurlys al volante a la increíble media de ¡190 km/h!).

Este motor va montado en posición central delantera sobre un chasis multitubular (basado

en el del GTO) unido mediante un árbol de transmisión a la caja de cambios que va sobre

el eje trasero junto al diferencial. Pero ese (fino) árbol vibra, requiere continuos reglajes, y

pronto Ferrari (a instancia de los insolentes periodistas) lo encierra en un grueso tubo que

aporta la precisa rigidez reforzando de paso la suspensión trasera. Ese mismo año (1966)

desafiado por Lamborghini y su V12 con 2 árboles de levas por bancada, Ferrari los monta

en el GTB/4 junto con 6 Weber, con poco aumento de potencia y descenso de la fiabilidad. 

En cambio el envoltorio permanece y es que, según Giugiaro (uno de los diseñadores con

mas talento del siglo veinte), “representa una síntesis perfecta entre elegancia y potencia,

deportividad y armonía”. El 275 GTB encarna en efecto el apogeo del estilo Pininfarina de

los 60, que pese a la abundancia y gran calidad de sus creaciones posteriores permanece

inigualado para muchos. En este fecundo decenio, el ilustre carrocero turinés produjo para

Ferrari una deslumbrante ráfaga de obras maestras culminando en el 250 GT de carretera

el 250 GTO de competición y el 275 GTB que aúna lo mejor de ambos mundos. Hoy como

ayer o incluso mas, es imposible no caer rendidos ante la fluidez de sus líneas, lo justo de

sus proporciones, la sensualidad de sus curvas,…. Pero lo mas fascinante es la inmediata

identificación que provoca la fusión de esas emociones, evidente desde que lo percibimos:

incluso a escudo tapado sabemos que es… ¡Un Ferrari!

 

AL VOLANTE

Subir a bordo no desmiente esta certeza sino que la confirma: recogido pero no estrecho,

intimo, dominado por el imponente volante Nardi de aluminio y madera y la larga palanca

del cambio, el habitáculo te invita a fundirte con “la maquina”. El tablero de teca mate, los

relojes embutidos en cilindros de plástico, la fila de interruptores apenas dignos de un Fiat

reflejan mal el espíritu del automóvil, pero los asientos son “banquetas” y el cuentavueltas

evoca sensaciones fuertes: ¡zona roja a 7.500 rpm!. Para provocarlas, basta con accionar

la bomba de gasolina, llenar los Weber y después girar la llave: el V12 aúlla de inmediato,

sin titubeos, y la menor presión sobre el acelerador provoca un brinco  en el tacómetro. Y

una vez en marcha, el 275 GTB nos rompe todos los esquemas: los Ferrari de esa época

tienen fama de ser maquinas precisas, potentes, pero muy “físicas” y duras de maniobrar,

tienen fama ¡de camiones!. El 275 GTB es en cambio una oda a la ligereza: la dulzura del

volante (¡sin asistir!) sorprende porque esperábamos batallar con una dirección intratable,

la palanca de cambios, algo dura en parado, se pasea ahora por la guía cromada, de una

velocidad a otra, sujeta simplemente entre dos dedos,.. Naturalmente, la suspensión esta

mas cerca de la rigidez de la competición que del confort del gran turismo y hay ruido pero

¿a quien le importa? El V12 afina la voz y lo tapa todo (tintineo de distribución, silbidos de 

transmisión) con gruñidos de tenor que a partir de 3000 vueltas se transforman en un grito

cada vez mas metálico y agudo. Como la visibilidad es excelente hacia delante pero mala

hacia atrás, lo mejor es pisar a fondo y olvidar… a todo el mundo.

Porque el V12 sabe algo mas que cantar y sus subidas de régimen son fulgurantes, con

esa sensación de infinito que solo los “purasangre” pueden darnos. Su ausencia total de

inercia sorprende en los acelerones que acompañan el doble embrague rozando la zona

roja, y las velocidades vuelan, suben y bajan con una precisión digna de un automóvil de

competición: 1ª 95, 2ª 130, 3ª 180, 4ª 230, 5ª 265 km/h. Extraordinariamente lineal, el 3,3

litros aprovecha cada aceleración para buscar las 8000 vueltas ignorando los 1100 kg del

GTB y abate los 400 m en 14” y el km en ¡25”6!. Y esta sorprendente ligereza la hallamos

también en curva: ningún indicio de balanceo, ninguna tentación de subviraje, el 275 GTB

gira plano devorando las curvas rápidas firmemente apoyado sobre su neumático exterior,

y en los encadenados te conquista con su perfecto equilibrio, su capacidad para saltar de

un viraje a otro sin errar la trayectoria. Si la provocamos, la trasera deriva progresivamente

y es un placer domarla para un buen piloto. En cambio con mal firme el 275 GTB requiere

concentración y mucho oficio. Hiperdireccional, reacciona secamente al estado del asfalto,

buscando su camino, dudando siempre entre la izquierda y la derecha. Y en línea recta es

aun peor porque es mas peligroso: si con buen firme el Ferrari va recto como un obus, las

cosas no son tan simples con calzada ondulada, y mantener el rumbo exige vista al frente

y una atención sostenida. En esos momentos echamos de menos una dirección mas firme

menos desmultiplicada y con mas presencia en el punto medio. De hecho el secreto es tal

vez dejar al volante jugar entre las manos sin intentar corregirlo. Pero a 240 km/h y con los

árboles formando un muro a cada lado, hace falta temple para eso.

 

COMPRAR UNO
Caro en la compra y exigente en el mantenimiento, el 275 GTB tiene ya su sitio entre las

divas de Maranello. Si no pertenecen a la realeza de algún emirato olviden el Spider Nart

(¡3.000.000 €!) y para un uso “cotidiano y sereno” opten por un GTB/2 del 66 (400.000 €)

que reúne lo mejor del modelo con una zaga estable, una transmisión fiable y un V12 tan

rabioso como el del GTB/4 (900.000 €) pero menos frágil. Intenten encontrar uno en buen

estado que haya sido mantenido (y usado) con regularidad por su propietario.

 

CONCLUSION
El culto a los Ferrari es una religión absorbente pero variopinta, con muchas sectas:

hay Ferraristas a los que la F1 importa poco, tifosi que no quieren saber nada de las

24 Horas de Le Mans, fanáticos  de la marca para los que solo cuentan los Ferrari de

Gran Turismo. Tras conducir un 275 GTB,... los entendemos perfectamente.

 

PRODUCCION
275 GTB/2 (1964-1966) : 454 ej.

275 GTS/2 (1964-1966) : 200 ej.

275 GTB/4 (1966-1968) : 320 ej.

275 GTS/4 (1966-1968) :   10 ej.

TOTAL :                            984 ej.

 

Texto: JR                                                                   VIDEO  >

 

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BIEN

Gran “diva”

Línea sublime

V12 embriagador

Prestaciones memorables

Agilidad, vivacidad, ligereza

 

MAL

Transmisión (GTB/2)

Distribución (GTB/4)

Mantenimiento

¡Precio!

 

© www.clasicosydeportivos.es 

 

FERRARI

275 GTB
(1964 - 1968)

 

FERRARI 275 GTB/2

MOTOR

Tipo: V12 a 60º  Longitudinal delantero

Cilindrada: 3286 cm3

Potencia: 280 cv a 7600 rpm

Par: 30 mkg a 5500 rpm

Transmisión: Trasera 5 velocidades

CHASIS

Dirección: Tornillo sin fin

Suspensión D/T: Independiente

Frenos D/T: Disco

Neumáticos D/T: 205 HR 14

DIMENSIONES

Largo-Ancho-Alto: 4,33-1,72-1,24 m

Peso: 1100 kg

Peso/Potencia: 3,92 kg/cv

PRESTACIONES

Velocidad máxima: 265 km/h

0-1000 m: 25“6

PRECIO

400.000   (03/12/2012)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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P

 

 

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Tras los asientos 2 correas sujetan los equipajes que no caben en el cofre que aloja la rueda de repuesto y el deposito.

 

 

 

 

 

 

Las llantas de radios Borrani eran una opción elegante, pero de serie el GTB montaba las Campagnolo de aleación.

 

 

 

 

 

 

En 1965 este 275 GTB (Mairese-Beurlys) quedo 3º en LeMans a escasa distancia

de ¡2 Ferrari 250 LM!. Media: ¡190 km/h!.

 

 

 

 

 

 

En primer plano, el “Spyder” GTS/2 con carrocería especifica y 260 cv. Al fondo,

el exclusivo GTS/4 Nart (10 ej) con ¡300!.

 

 

 

 

 

 

El V12 “Colombo” entrega 280 cv en el GTB (y 300 en el GTB/4) propulsándolo

a 265 km/h (270 en el GTB/4). Suficiente.

 

 

 

 

 

Fabricados a mano por Scaglietti, su

simetría es muy aproximativa y todos

pueden considerarse ejemplar único. 

 

 

 

 

 

 

Banquetas de cuero, volante Nardi de madera, relojes abundantes: ambiente “lujo y sport” en un Ferrari... de los 60.

 

 

 

 

 

CLASICOS y
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