SE VENDE

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

OJOS DE RANA

 

Heredero de una larga tradición de roadster ingleses de escasa cilindrada, el Sprite

nació en 1958 de la cooperación entre Donald Healey y la British Motor Corporation.

Apodado desde entonces “Frogeye” (ojo de rana) por razones evidentes, permitió a

numerosos jóvenes sin recursos iniciarse en la conducción deportiva.

 

A finales de los 50 los roadsters británicos conocen un éxito sin precedentes. Gracias a la

sencillez de sus mecánicas de gran serie y al placer de conducir que ofrecen, han logrado

conquistar al publico europeo y americano. Un regalo para los constructores ingleses, que

ven abrirse ante ellos un gigantesco mercado. Triumph lo ha aprovechado con el TR3, MG

con el A y Austin con el roadster Healey. Pero para Leonard Lord, presidente de BMC (que

agrupa Austin, Morris, Riley, Wolseley y MG) aun falta un eslabón en esa cadena de éxitos

un modelo aun mas pequeño que recobre la tradición iniciada en los años 30 por el Austin

Seven Nippy y el MG 750. Ese nuevo eslabón será... el Austin Healey Sprite.

Personaje enérgico y con gran instinto (a el se debe el celebre Mini) Lord recurre a Donald

Healey durante el invierno de 1956: “Lo que quiero es una especie de insecto sobre cuatro

ruedas”. La frase no cae en el vacío, y Gerry Coker, responsable del diseño de los Healey

100 y 3000, se encarga del nuevo desafío. Al principio proyecta unos faros escamoteables

pero son caros de realizar y finalmente las 2 gruesas ópticas permanecen plantadas sobre

el capot. El resultado es extraño, pero tiene el merito de darle al recién nacido una mirada

única, como de rana, que unida a su calandra sonriente le confiere una gran personalidad.

En cuanto a la mecánica, casi todo proviene del Austin 35 y del Morris Minor.

 

CARACTERISTICAS

Para empezar el motor, que no es otro que el 4 cilindros en línea longitudinal con cigüeñal

de 3 apoyos de la serie A, que en el Morris Minor cubica 948 cc desde 1956 y rinde 34 cv.

Gracias al esfuerzo de Eddie Maher, motorista de la casa, la potencia sube en el Sprite a

43 cv logrados con el montaje de 2 carburadores SUH1 y el refuerzo de válvulas, cigüeñal

y embrague. La transmisión, tomada del Austin 35, es mediante una caja de cambios de 4

velocidades, con la 1ª sin sincronizar, y un eje trasero hypoide. Y la suspensión delantera

proviene también del 35, con triángulos inferiores, resortes helicoidales y amortiguadores

Armstrong, confiándose la trasera a un eje rígido con ballestas cuartoelipticas. 

En cambio para el chasis Donald Healey rompe con la tradición y concibe con la ayuda de

su hijo Geofrey una ligera carrocería autoportante cuya rigidez esta asegurada por el túnel

de transmisión y dos vigas laterales. Delante, una cuna recibe el motor y la suspensión, y

el resto de la carrocería se divide sencillamente en dos partes: la célula principal es fija, y

engloba el habitáculo y la parte trasera, y las aletas delanteras y el capot son solidarios y

basculan hacia delante, facilitando la accesibilidad mecánica. Los frenos son de tambor y

la dirección de cremallera proviene del Morris Minor. “Un conjunto de soluciones ligeras y

económicas que auguran a este Austin Healey un éxito duradero” (The Motor).

¡Bien visto! Presentado en el Gran Premio de Mónaco de 1958, el Sprite seduce a todos

por su prestaciones, su estabilidad… ¡y su precio!, el de una pequeña berlina popular. Y

no solo en Gran Bretaña, sino también en Europa y los EE UU. Casi 130.000 ejemplares

en 14 años de carrera, prolongada otros 8 años por el MG Midget (226.000 ej) su gemelo.

Y es que, desde 1961, el Sprite se vende bajo ambas marcas con una configuración casi

idéntica tras perder los “ojos de rana” y adoptar una calandra mucho mas convencional y

un capo que abre “como los demás”. Por lo demás, las modificaciones en esos ¡22 años!

son mínimas y conciernen sobre todo a los frenos (discos delanteros en el 62) y el motor.

que va subiendo de cubicaje y potencia (1963,1098 cc,56 cv / 1967,1275 cc,65 cv) hasta

el montaje en el ultimo Midget (1975, el Sprite ya no se fabrica) del 1,5 Litros del Triumph

Spitfire que no eleva la potencia (65 cv) pero ofrece un mayor par (10,6 mkg).

 

AL VOLANTE

Pero el Sprite  que hoy tenemos entre manos es afortunadamente de la primera hornada,

y conserva esa simpática mirada que lo hace muy especial. También el tamaño asombra:

corto (3,49 m) estrecho (1,35) y muy bajo (1,12) parece casi un juguete, y nos sorprende

encontrar un suelo abriendo las mini-puertas, en vez de un vacío y dos pedales unidos a

una cadena para mover las 2 ruedas traseras. Pero en conjunto, la línea resulta bastante

equilibrada y el MKI parece un verdadero automóvil, aunque requiera la flexibilidad de un

jovenzuelo para instalarse a bordo. Ya dentro, con las nalgas y las piernas en su sitio, el

confort esta a la altura del de cualquier roadster, y solo los codos sobran… con la capota

puesta. Pero sin ella, todo va bien. Un vistazo sobre el tablero nos permite descubrir una

instrumentación breve pero suficiente y el pequeño volante de 2 brazos. Tras los asientos,

el acceso al cofre nos permite guardar una pequeña bolsa de herramientas, una manta, y

una cesta de “picnic” para dos. O sea… lo esencial.

Bien calados en la mini-banqueta, con un respaldo muy envolvente, basta girar la llave de

contacto y pulsar el botón de arranque, situado lejos (¡) a la derecha, para que el pequeño

4 cilindros resople sin prometer de entrada escaladas fulgurantes (estamos, por supuesto,

mas cerca de la maquina de coser que del V12 italiano). Con un golpe seco en la diminuta

palanca de cambios (cuidado con romperla) engranamos 1ª (sin sincronizar) y aplastamos

el acelerador: ¡Qué vergüenza!, el utilitario que nos acompañaba en el semáforo acaba de

sacarnos 400 m. Esta claro, el Sprite no es un sprinter y no es en línea recta donde vamos

a disfrutarlo. Incluso su tamaño, que es una ventaja en ciudad y en los aparcamientos, lo

hace casi invisible para los demás, sobre todo para los camiones en la autopista. En 4ª, el

taquímetro sube hasta 130 km/h pero no es en grandes rutas donde se encuentra a gusto.

Al ritmo de lavadora que brinda el motor, nos encaminamos hacia las pequeñas carreteras

de la campiña que serán nuestro terreno de juego. Lanzado a toda maquina (¡) el Sprite se

despierta y resulta mas divertido de lo que esperábamos. Sus mandos, a falta de una gran

precisión, ofrecen desplazamientos cortos y rápidos, permitiendo una conducción ágil, viva

y finalmente... deportiva. Sobre todo por la dirección, que te permite colocar el coche justo

donde deseas y girar en un pañuelo. Naturalmente las prestaciones son limitadas, sobre el

papel y ¡de hecho! (0 a 1000 m en 39”5) pero al volante no nos aburrimos. Bajo y bastante

firme de suspensiones, el Sprite encadena las curvas con facilidad: la agilidad es su virtud

y unida al peso mínimo (650 kg) y a un motor de una flexibilidad sorprendente nos permite

competir con automóviles mucho mas potentes sobre carreteras reviradas. Bastara con no

tocar los frenos para no perder impulso. Además ¿para que usarlos? si estos tambores no

retienen gran cosa.

 

COMPRAR UNO
Primer consejo: ¡apresúrense!. Sus hermanos mayores (MGA, MGB…) son cada vez mas

difíciles de encontrar y los coleccionistas se interesan ahora por el Midget y el Sprite. Mas

antiguo, mas escaso y mas exclusivo con esa mirada tan especial, el “Frogeye” (MKI) es

naturalmente el mas buscado y el mas caro:10.000 €. Los posteriores (y lo mismo ocurre

con los Midget, casi idénticos) pueden bajar hasta los 6-7.000 €, según su edad y estado.

En todos conviene descartar la corrosión (capot, pasos de rueda, bajos) y.. poco mas: los

“SpridGet” son coches simples y fáciles de restaurar y, gracias a una mecánica robusta y

poco glotona, su mantenimiento es baratísimo. 

 

CONCLUSION
Los placeres del volante al aire libre, por el precio de un pequeño utilitario: eso es lo

que ofrecía el Sprite en 1958 y eso es lo que ofrece hoy con, de propina, el placer de

dejar tirados a coches mucho mas potentes en cuanto vienen curvas. Por 10.000

¡No esta mal!.

 

PRODUCCION

SPRITE MKI (1958-1961) :    48.987 ej.

SPRITE MKII (1961-1964) :    31.665 ej.

SPRITE MKIII (1964-1966) :   25.905 ej.

SPRITE MKIV (1966-1971) :  22.790 ej.

TOTAL :                               129.347 ej.

 

Texto: JR                                                                   VIDEO  >

 

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AUSTIN HEALEY

SPRITE
(1958 - 1971)

 

AUSTIN HEALEY SPRITE MKI

MOTOR

Tipo: 4L Longitudinal delantero

Cilindrada: 948 cm3

Potencia: 43 cv a 5000 rpm

Par: 7,2 mkg a 3300 rpm

Transmisión: Trasera  4 velocidades

CHASIS

Dirección: Cremallera

Suspensión D/T: Independiente/Eje rígido

Frenos D/T: Tambor

Neumáticos D/T: 5,20x13

DIMENSIONES

Largo-Ancho-Alto: 3,49-1,35-1,12 m

Peso: 650 kg

Peso/Potencia: 15,11 kg/cv

PRESTACIONES

Velocidad máxima: 130 km/h

0-1000 m: 39”5

PRECIO

10.000   (09/01/2012)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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El MG Midget, calcado del Sprite, le sobrevivió 8 años (1961-79) y logro superarlo en las ventas: 226.000 ej.

 

 

 

 

 

 

 

La instrumentación es, como el sitio, suficiente: velocímetro y tacómetro, nivel de gasolina, presión de aceite,  temperatura de agua y algún testigo.

 

 

 

 

 

A partir del MKII el Sprite dispone de ventanillas con marco de aluminio y vidrios deslizantes, y desde el MKIII

estos serán descendentes. ¡Un lujo!.

 

 

 

 

 

El AH Sprite termino sus días como

MG Midget y en el camino perdió los encantadores ojos de rana. Lastima.

 

 

 

 

 

 

 

El 4 cilindros de la Serie A rinde 43 cv con los 948 cc del MKI pero llega a 65 con los 1275 del MKIV. Resultado: su velocidad máxima roza los 150 km/h.

 

 

 

 

CLASICOS y
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