AUTOESCUELA 1

 

Walter Rohrl, doble campeón del mundo de rallyes, definía así la diferencia entre

subviraje y sobreviraje: “Subviraje es cuando ves el árbol con el que te vas a

chocar. Sobreviraje… cuando lo oyes”.

 

Estas palabras explican, de forma muy grafica y no exenta de humor, 2 fenómenos que

podemos encontrarnos en la conducción de un clásico. Conviene conocer su origen, sus

consecuencias y la forma de evitarlos o , mejor aun, controlarlos. Acostumbrados como

estamos a que los coches actuales plagados de ayudas a la conducción, resuelvan estos

problemas por nosotros, tenemos bastante olvidadas técnicas como el contravolante, la

maniobra punta-tacón o la forma de dosificar la aceleración o una frenada, por no hablar

de las imprescindibles precauciones si circulamos con lluvia o sobre nieve. Escuchemos

de nuevo a Walter Rohrl que colabora con Porsche desde hace años en la puesta a punto

de sus automóviles: “Para probar el nuevo 911 (996) fuimos a un lago helado en Suecia,

donde montamos un circuito. Yo lo hacia en 1’20” y ellos en apenas 1” mas. Pero con el

anterior 911 (964) que llevábamos para comparar, les sacaba 8” de ventaja. Y, cada vez

que intentaban alcanzarme,… se salían”

 

Con este articulo, y algunos otros que lo seguirán, no pretendemos, naturalmente, hacer

de ustedes unos pilotos de rallye. Pero si darles algunas explicaciones y consejos que les

permitan conocer (y controlar...) mejor el comportamiento de un automóvil “normal”. Dicho

comportamiento es un equilibrio, una deseable armonía entre las ordenes del conductor, la

respuesta del vehiculo y las características de la carretera. Para conseguirlo es necesario:

 

-Una dirección precisa y comunicativa

-Un buen agarre lateral de los neumáticos

-Un frenada eficaz, progresiva y duradera

-Una adherencia suficiente para transmitir la potencia del motor

 

Para analizar ese equilibrio hay que tener una buena información y para recibirla, es muy

importante haber dado previamente las ordenes adecuadas. Ese es todo el secreto, dar

buenas ordenes, para recibir buena información. Esta comunicación del conductor con el

automóvil (y con la carretera) se realiza entre otras cosas, mediante la dirección. Veamos

alguna de sus características.

 

LA DIRECCION

 

Para empezar la dirección debe ser “comunicativa”, transmitirnos con una gran precisión

donde están en todo momento nuestras ruedas delanteras. Una dirección sera “precisa”

cuando al menor movimiento del volante alrededor del punto “0” (punto que corresponde

a la posición del volante en línea recta) se produce un movimiento proporcionado de las

ruedas y por tanto del automóvil.

Es muy importante que la trayectoria seguida sea naturalmente “proporcional” al ángulo

de giro del volante. Una dirección demasiado “viva”, nerviosa, y el automóvil se inscribirá

demasiado pronto en el viraje y habrá que disminuir dicho ángulo. Una dirección lenta, o

“muerta”, y el vehiculo alargara demasiado la trayectoria y habrá que aumentar el ángulo

para evitar salirnos por la tangente.

El “par” de un volante es igualmente muy importante. Esta sensación de “par” (o sea de

resistencia) nos ayuda a decidir el buen ángulo del volante informándonos perfectamente

sobre la posición de las ruedas delanteras. Sin “par” (por una sobredosis de asistencia)

conduciremos sin precisión, como en un videojuego. En cambio, con un exceso de par,

la conducción puede resultar muy fatigante.

Por ultimo, la “respuesta” de la dirección condiciona mucho el equilibrio del automóvil en

los giros. Una dirección es “directa” si su respuesta a nuestras solicitaciones es inmediata.

Esto, imprescindible en un formula 1, no siempre es bueno en un turismo. Sobre mal firme

o a alta velocidad, puede perturbar la estabilidad, ya que el menor movimiento del volante

provocara un cambio de trayectoria. Y, en el extremo opuesto, una dirección demasiado

desmultiplicada penalizara la manejabilidad y la precisión.

 

CONTINUARA…

 

Texto: JR

 

SOBREVIRAJE: Argentina 1980 con Fiat

 

 

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SUBVIRAJE: Montecarlo 1983 con Lancia

 

 

 

 

 

 

 

WALTER ROHRL: WRC 1980 & 1982

 

 

 

 

 

 

 

SUBVIRAJE: El morro del coche busca el exterior del viraje y… “ves el árbol”

 

 

 

 

 

 

 

SOBREVIRAJE: El culo del coche busca el exterior del viraje y “oyes el árbol”

 

 

 

 

 

 

 

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